Archive for 12 julio 2011

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La obsolescencia del paradigma lineal en el temporizador del microondas

julio 12, 2011

En un contexto de agitados movimientos económicos, sociales y políticos en el que la atención mediática se centra en los “grandes temas” de la actualidad, es habitual que pasen desapercibidos debates quizá no tan llamativos pero no por ello irrelevantes: temas que parecen nimios son, en realidad, lo que verdaderamente preocupa a la gente en el día a día. La inexistencia de un debate en la sociedad acerca de la viabilidad del denominado “paradigma lineal” en el temporizador de los microondas quizás sea el mejor ejemplo de cómo un problema que afecta a decenas de millones de personas en nuestro país y muchos más en todo el mundo puede ser completamente ignorado por culpa del velo de silencio extendido por los grandes medios: sirva esta entrada como denuncia.

El problema con los sistemas de temporizado rápido de muchos microondas es ampliamente conocido entre los expertos del tema, pero la gran mayoría de la población ni siquiera se ha planteado si es la forma óptima de ajustar el temporizador del microondas fácilmente. La idea detrás del “paradigma lineal” parece sencilla y fácil de entender: “el temporizador comienza a cero, mientras que cada pulsación del botón añade 30 segundos”. No obstante, como muchas otras ideas “rápidas”, “simples” y “fáciles de programar”, comienza a presentar múltiples problemas en cuanto la analizamos en un contexto riguroso. Vamos a considerar tres magnitudes en nuestro análisis: el número de pulsaciones del botón necesarias N, el error relativo e_r (t) definido como la diferencia entre el tiempo deseado y el tiempo seleccionable en el temporizador más cercano, expresada en porcentaje, y el error relativo máximo e_{rm} en cada tramo. Cuando representamos ambas magnitudes en función del tiempo de calentamiento (suponiendo que el usuario escoge, de los dos números de pulsaciones más cercanos, aquel que le proporciona el menor error relativo), el análisis se vuelve diáfano y los defectos del paradigma lineal se muestran con total claridad:

Resultados del paradigma lineal

Resultados del paradigma lineal

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La paradoja del cinismo

julio 11, 2011

Cuando una empresa lleva a cabo un acto benéfico (y especialmente cuando lo publicita), el ciudadano puede adoptar una de dos actitudes, a grandes rasgos: una “ingenua”, confiando en las buenas intenciones de dicha empresa (también conocidas como “RSC”), o una “cínica”, valorando el acto como de carácter propagandístico para lavar la imagen corporativa. A los defensores de la economía neoclásica en versión primero de carrera, Introducción a la Microeconomía, Capítulo 1 nos está vedada la primera de ellas, ya que resultaría poco estético ir enseñando los libros de texto por la página en la que se modela la empresa como un ente que “maximiza beneficios” y a continuación atribuir a la empresa intereses diferentes del puramente monetario. En cualquier caso, en lo que prosigue nos pondremos las lentes de la actitud cínica, al margen de lo que piense (o no) el lector al respecto.

Desde esta nueva (o no) perspectiva, procedamos a reflexionar sobre las interacciones entre ambas actitudes. Pensemos en un mundo en el que todos los consumidores tienen una actitud ingenua: en este caso, ser “socialmente responsable” es rentable desde el punto de vista empresarial (o, al menos, tan rentable como muchas formas de publicidad), ya que mejora la imagen de la empresa y eso ayuda a aumentar la facturación. En este mundo, por lo tanto, las empresas llevarán a cabo alguna cantidad de actos benéficos. Pensemos ahora en el mundo opuesto, una realidad alternativa donde todos los consumidores son más cínicos que House: en este mundo, es completamente inútil desde el punto de vista monetario colaborar con la Cruz Roja o luchar contra la deforestación, ya que los consumidores sabrán que se trata de una maniobra de mercadotecnia (y con este término cubro mi cuota diaria de fingida oposición contra el imperialismo lingüístico) y (no) actuarán en consecuencia. En este escenario, las empresas pasarán completamente de estos rollos de la responsabilidad social corporativa, o como queramos llamarlo, y volverán a sus tareas habituales de contar pesetas y almorzar infantes.

El lector audaz me habrá visto venir desde el comienzo del párrafo anterior, pero en este blog somos demócratas e igualitaristas, así que lo terminaré de concluir para quienes tienen la desgracia de ser más tontos que las piedras: si la realidad es como la conciben los cínicos, cuanta más gente crea que la “responsabilidad social” empresarial es verdadera, más “responsabilidad social” mostrarán las empresas: como el mundo del cuento de Ende, se trata de un fenómeno que existe sólo en la medida en que creemos en él, y que muere cuando dejamos de hacerlo.

La paradoja del cinismo es, en resumen, otro ejemplo más del conflicto entre verdad y felicidad, entre lo cierto y lo conveniente. La sociedad no es en esto diferente de los individuos: al igual que estos, en muchas ocasiones le conviene creer en cosas que no son ciertas, como los Reyes Magos. Y no, no estoy pensando en el programa de Rubalcaba. Bueno, quizás un poquito sí, eh.